La aventura de la historia

  

“La historia la escriben los ganadores”. Esa frase condensa la base de la historia en general. Es simple, se necesitan a los buenos, a los malos y al club de fans para fortalecer y darle sentido al ánimo nacionalista, patriotero. En esas historias hay héroes que le dan sentido de pertenencia a quienes leen sobre ellos y, si bien no se identifican, sí se siente “a lado de”, que se diga “son como yo, pudo ser yo, pudo ser cualquiera”. O puede ser que se los vea como ese ideal inalcansable, digno de ser idolatrado a costa de lo que sea. Los héroes, como se les trate, siempre están ahí para reforzar esas, a veces, muy necesarias narrativas.

 

Pero ¿qué sucede cuando esas certezas aparentes son cuestionadas? Cuando el que es héroe tal vez no lo sea, cuando la mancha de la duda alcanza a más de uno. ¿Sigue siento válida la narrativa? ¿Se condonan los errores, grandes o pequeños, sólo porque el resultado fue benéfico para una de las partes, para los “buenos”? Tom King nos presenta una historia donde cuestiona esos aspectos de las figuras prominentes, sus actos y las consecuencias de estos llevadas al terreno de lo superheróico y para ello retomó un personaje conocido de las aventuras pulp de Amazing Fiction Tales, Adam Strange.

 




Strange Adventures es una maxi-serie de 12 números que nos habla del Héroe de dos mundos, Adam Strang”. En ella vemos quién es Adam Strange, qué hizo y cómo se convirtió en héroe de dos mundos;, así como la popularidad e influencia que adquiere ante el público en general y las altas esferas políticas. Toda esta exposición mediática, muy ad hoc a los tiempos actuales de medios masivos, redes sociales y demás, -nada que ver con la Liga de la Justicia- tiene su culminación con la publicación de las memorias de Adam Strange llamadas, precisamente, Strange Adventures.

 

No es un detalle baladí que la historia inicie con la firma de autógrafos de estas memorias. Como dije al inicio, la historia la escriben los ganadores, y Adam fue EL ganador de ese conflicto. Es testigo de primera mano, es quien puede decir cómo fue esa guerra con los Pykkts, una civilización tan barbárica como avanzada, y qué se perdió en esa refriega. Adam lo cuenta para que sepamos.

 

Es aquí donde inicia el embrollo. Siempre hay gente inconforme, que critica a este tipo de figuras y una de ellas aparece para acusar a Adam de asesino, de criminal de guerra porque él sabe sobre los pykkts, y lo llama escoria.¿Por qué un civil sabe esa otra historia de los pykkts, cómo se enteró? Como sea, este mismo ciudadano inconforme y que sabe cosas aparece muerto, con heridas de un arma de tipo láser… y todo apunta a Adam. ¿Qué hacer? No se escapa el detalle de que lo que sabemos de los Pykkts, lo sabemos por el propio Adam.




 

En estos tiempos, un conspiracionista diría que asesinaron a alguien que sabía la verdad para que no despertemos. En el comic no sucede nada así, sin embargo, las dudas no tardan en caer en Adam y éste se ve forzado a demostrar su inocencia. Así que acude con el mejor detective del mundo, quien decide no investigar el caso, pero sí ayudarlo. 

 

Otro aspecto que me pareció acertado fue dejar el misterio a Mr. Terrific, uno de los hombres más inteligentes del mundo. Terrific no le debe nada a nadie y eso lo hace el detective perfecto. Algo que me llamó la atención es la constante de la historia, los hechos registrados, que se pueden encontrar en los libros, y es ahí, en la lectura de las memorias de Adam que ve parte de la verdad detrás del héroe.

 

En medio de todo ello podemos atestiguar la pompa y embeleso de los altos funcionarios con personajes prominentes, que quieren que los avalen y por ello les conceden prerrogativas. Leemos las justificaciones de todo tipo antes los hechos, la repartición de culpas al por mayor, las recriminaciones, cómo se ocultan las cosas y se le niega el discurso al perdedor, contemplamos la manipulación más cruda de los hechos para un fin que para algunos es justificado, para otros no. Al final, entre esos dimes y diretes, la verdad no puede esconderse y las consecuencias son funestas.

 

Somos capaces de condonar la mentira. Podemos perdonar la manipulación sólo porque admiramos a quien tejió la intriga. En estos tiempos parece que sí. Tampoco es gratis que entre todos las paginas se nos presenten fragmentos de noticieros americanos. Esa narrativa de los “gringos” basada en la apariencia más que en los hechos o que se toma un detalle y lo explota al por mayor hasta lograr el linchamiento, que adora la supuesta brillantez del personaje del momento y olvida, para su mala suerte, que son seres humanos antes que nada y eso los aleja de esa anhelada perfección.

 

Si bien no he leído toda la obra de Tom King, en lo que sí he podido disfrutar, suele poner el problema central desde el inicio. Va al grano desde el principio para ir desenrollando la historia. En no más de 5 páginas ya tenemos todo el conflicto. Ahora, es cuestión de leer los 11 números restantes para ver qué sucedió y cómo se arregla todo. 

 

En esta obra King dejó un poco de lado el uso de los nueve paneles, para usar una doble narrativa con páginas completas incluso que nos presenta la vida de Adam en la guerra contra los Pykkts, en el planeta Rann, y la de Adam en su natal planeta Tierra, pero sujeto a una investigación que él mismo pidió. 





Los recuerdos están dibujados en un estilo preciosista, acaso idílico de esos momentos de pena, pero vividos a lado de sus amadas esposa e hija. Lo actual tiene un estilo de dibujo más realista, menos lindo, más sucio incluso. Ambos cortesía de Mitch Gerads y “Doc” Shaner.




 

En cuestiones del fomato, estas maxi-series pueden dividirse en tres actos, al menos aquí se cumple. Los primeros 4 números sirven, además de plantear el problema, para que veamos todo el contexto y los ires y venires que de ahí surgen. En el segundo acto, las dudas se profundizan, Terrific busca pistas y se mete en problemas por ello. También sirve para ver a Adam desesperado por detener la investigación porque Terrific no le da confianza ¿o será por otra cosa? En el tercer y último acto, en los cuatro números restante, tenemos el cuadro completo. Sabemos qué pasó, por qué pasó, si estuvo bien o mal, si valió la pena o no.

 







El equipo que forman Tom King, Mich Gerads y Evan Shaner es indiscutiblemente inmejorable desde mi punto de vista. Trabajan muy bien, entienden perfecto lo que el otro necesita y el resultado es poco menos que brillante, múltiples premios Eisner lo comprueban. 

 

Strange Adventures es un space opera -como lo define Alanna, la esposa de Strange- que no tiene desperdicio y nos regresa, de alguna manera, a lo sucedido en Omega Man y hasta dónde podemos sostener nuestros discursos frente a la realidad y frente nuestros propios hechos. Aunque a diferencia de aquella obra, en esta ocasión es final no es abierto del todo, pero la intención de la viñeta final... que a juicio de cada quien. 





 

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