Gótico en la galaxia
La más reciente película del universo Star Wars, The Last Jedi, no dejó indiferente a nadie, fans o no. Todos dieron una opinión y, meses después de su estreno, las diatribas continúan.
Que si es la más feminista de las películas de la franquicia, que es todo lo contrario, que es una película que festeja el "nacionalismo blanco", que si es auténticamente incluyente, que es una película demasiado políticamente correcta y por ello la favorita de los "justicieros sociales"; que no, que los "justicieros sociales" no son racistas ni machistas, que es absurda, torpe, pueril y nada relacionada con el universo maduro y bien orquestado de la primera trilogía, incluso de la segunda; que si habría sido mejor que copiaran Revenge of the Sith, etc.
Creo que esta polémica no terminará en un rato y se regresará a ella sobre todo cuando se estrene la tercera parte de esta nueva trilogía. Con todo, hubo una serie de escenas que a mí me encantaron y nada más por eso valió la pena. Cabe aclarar que de lo que voy a hablar es una de las tantas cosas que muchos odiaron, que a otros les pareció absurdo y para otros más es básicamente desperdicio.
Me refiero a la interacción en streaming de Kylo Ren (Ben Solo) y Rey. Ellos hablan, se hacen confidentes en realidad. Expresan sus dudas y hacen reclamos; como consecuencia ambos estrechan lazos. De alguna manera se identifican en ciertos aspectos y ambos, por increíble que parezca, se tienen… fe. Uno confía en el otro sobre todo después de una visión que ambos tienen.
Es esta visión lo que hace que Rey busque a Kylo Ren. Por un lado, Rey ve en este caballero perdido y atormentado por sus decisiones a alguien que vale la pena salvar para sacar su potencial e inclinar la balanza de la batalla a favor de la resistencia. Se puede confiar en él. Por el otro, Kylo ve en Rey a la mujer con la fuerza suficiente para ayudarlo a realizar sus planes; para inclinar la balanza a su favor en su empresa de conquista y destrucción. Además, ella lo comprende. ¿Qué más se puede pedir? El plus del cortejo es la batalla de ambos contra la guardia de Snooke.
Si aún no adivinan a qué me refiero, es simple. Lo mencionado arriba es plenamente un romance gótico con todo lo que ello implica. Ese individuo oscuro y atormentado que no encuentra asidero: Kylo. La mujer, llena de luz y esperanza, incluso mucho más luminosa debido a su renacimiento del donde reside el lado oscuro. Por ello Kylo ve en ella a esa compañera que lo ayudará a escapar del loop emocional en el que vive y así vencer.
Todo lo anterior se ve reforzado por el escenario en el que se da la batalla entre Kylo y Rey contra la guardia de Snooke. Rojo, todo en rojo con ellos en plena lucha, con sudor, gritos, aporreos, etc. Sin embargo, como era de esperarse, la unión no se consuma. Rey toma la decisión de no seguir a Kylo a pesar de las palabras del Sith, ahora jefe supremo (“para ellos –los padres de Rey– eras nada, pero no para mí). Antes de marcharse ambos se enfrentan sólo con La Fuerza. El resultado es una explosión que deja ver cómo será la –hipotética– futura batalla entre ellos.
Los mitos, tópicos, arquetipos, etc., de la cultura se repiten siempre, en épocas distintas, en situaciones diversas, en galaxias lejanas y mucho más. Y sí, justo por esa pincelada de romance maldito valió la pena pagar el boleto.

Comentarios
Publicar un comentario